Sueño

Soñé que entraba drogado a una pista de patinaje sobre hielo que estaba llena de columnas griegas (jónicas) en mármol de Carrara y que me ponía a dar círculos y círculos, de forma veloz, y me ponía a cantar lírico porque quería probar la acústica del lugar. Mi profesora de patinaje artístico se emocionaba tanto que se largaba a llorar desconsoladamente y le pedía a toda la multitud que me dejaran solo. Que no me molestaran.

Creo que hubo un momento que sentí que iba a destruir ese mundo hermoso con mi elevado dramatismo.

 

rho

Locura transparente

castillos de cristal
manzanas de oro del recuerdo
cacatúas de almendra
(fórmula química de algo)
todo se mezcla

 

camisa de carne
joyas de petróleo
preservativo con diamantes
todo se mezcla

 

tuberculosis angelical
flores de electricidad
dagas que acarician
besos con cucarachas
(pus y sol)
todo se mezcla

 

agua
hay hierro (temblores)
tres chicas
un lago
una montaña
sol
cristal
luz
y en vos…

todo se mezcla.

 

 

Violación

Su cero se vierte en mis retinas
una ventisca me retorna a su ser

 

arremete partiendo dones estancos

 

yo aprieto los dientes
intentando reír

 

soledad adherida a la pertenencia
hay mujeres picantes
hombres salados

 

todos somos platos con grandes sonrisas

 

pero nuestras cerraduras fueron violentadas
aquella noche

 

donde siempre será participio.

 

 

Ricardo H. Ortiz

 

La Tormenta

"Dream on", by Gisela Giardino (image via Flickr)

 

Soñar que estás solo en tu casa. Parte de la mansión se volvió poesía. Portales doblemente misteriosos te llevan al tiempo y al lugar donde esa persona te esperaba por siempre.

 

Ladrones.

En el corazón del lugar, ladrones. Poco haces para que te importe o deje de importarte. Estás vestido de duelo y ya no hay hechizos de luces circulares que ascienden al cielo curando al mundo. No obstante de esta magia perdida, entran los ladrones.

–Señor, señor, por favor, no me robe.

–¡Vengo a tomar lo que es mío!

Y se llevan tu corazón.

 

Quizás hubiera sido preferible que te violen para no seguir la línea familiar de hielo de inútiles estalagmitas. Cuando cierras los ojos, todos los cuadros y libros del mundo abren los ojos.

Pero sigamos con mi destino:

Poco ya importa el dinero –la voz de un ángel dice–. ¡Tu noche es mi noche pero la nada es mía!

 

Entre dos ladrones: yo a punta de escopeta; era de noche, pero yo veía como en el día.

Se van los ladrones con mi corazón gigantesco, mi cerebro mutante y algunas joyas, por demás prohibidas. Dejan violada la puerta de entrada a mi casa-poema. Ahora mi mansión se vio disminuida a un simple departamento.

 

Lloro. Llamo a mis familiares. Específicamente a mi padre, que vive en el mismo edificio pero que siempre está increíblemente lejos.

El carrusel en mi cabeza esperaba que viniera la familia toda, pero nadie llegó. Él estaba muy preocupado sonriendo con otras familias y jugando con otros niños. Cerraba los ojos y lo veía a lo lejos, se tiraba con patitos de hule y trajes de baño con otros tres o cuatro niños rubios y de ojos azules. Temí que en algún momento él les tatuara una cruz svástica.

 

Finalmente llegó. Le digo cualquier cosa menos lo que soy. Le cuento cualquier cosa menos que me robaron. De todas maneras, poco le hubiera importado el destino de mi casa-poema y jamás él había visto estas joyas.

¡Pero esperen, oh, tengo madre!

 

Voy a la heladera donde ella duerme desnuda y le cuento todo a esa estalagmita cuando abre los ojos.

 

 

© RICARDO H. ORTIZ

PESADILLA

 

Ahora el cuadro sonríe
escapan llantos en vientos polvorosos
el niño asolado escala la tormenta
pero cae sobre él
una lluvia
de casas-cometas

 

Yo quiero salvarlo
besarlo
abrazarlo

 

Mentirle
Decirle que todo va a estar bien

 

Que nada lo ha violado

 

Pero el niño,
el cuadro
y la casa

se vuelven la más negra tormenta.

 

© Ricardo H. Ortiz

 

 

 

¿Visitar museos e ir al teatro es bueno para la salud?

Acá les dejo un artículo de la revista Muy Interesante, con enlace y todo. A pesar que en una parte dice textualmente que las personas que tocan instrumentos, pintan, van al teatro o visitan museos en su tiempo libre; me parece que el espíritu del texto se da a entender bien. Yo hubiera resumido tanto palabrerío en un “dedicarse al arte, o ir a una exposición artística le hace bien a tu salud”. Obviamente, las actividades culturas por lo general impactan de alguna manera en la parte sensible, nos movilizan, nos hacen vibrar, nos energizan. Eso no es ninguna novedad, pero la raíz de todo esto es la sublimación.

A pesar que nunca nombraron el canto, la danza, la producción de textos y otras actividades, pueden ser resumidas en “actividades culturales”. Otras actividades que a uno le pueden hacer bien (porque nos ayudan a ejercer la sublimación) son: la religión, la ciencia, la política y la tecnología. Obviamente eso también impacta en nuestro estado anímico, por una explicación psicológica, dependiendo de los intereses que cada uno tenga. Curiosamente, los científicos estaban sublimando al hacer su trabajo de investigación sobre cómo impactan las actividades culturales sobre la salud ya estaban sublimando. Entregándole algo a la sociedad, devolviéndole algo, aunque sea información, sirviéndole a las demás personas (de alguna manera) nos hace sentir bien, útiles, inteligentes, creativos, lo que sea, y el placer de ese acto en sí es único. Por eso, más que nada me parece que el artículo es más de investigación científica aplicada a la psicología, para su uso en el campo de la medicina como prevención de enfermedades. Si en algún momento encuentro el “paper” de investigación científica, o sea, el trabajo completo de los investigadores, lo cuelgo aquí, porque no es lo mismo que un artículo en una revista.

De todas maneras, aquí tienen el artículo original para que lean acerca de ese estudio que se le hizo a más de 50.000 adultos, por si alguien le interesa leer más de esto:

¿Visitar museos e ir al teatro es bueno para la salud?.

Las personas cultas, que visitan museos y van al teatro regularmente, tienen a gozar de mejor salud y de una vida más satisfactoria, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

La investigación, coordinada por científicos noruegos y realizada sobre más de 50.000 adultos, ha revelado que tanto los hombres como las mujeres que tocan instrumentos musicales, pintan,  van al teatro o visitan museos en su tiempo libre tienen mejor salud, disfrutan más de la vida y son menos propensos a sufrir ansiedad o depresión que las personas que no participan en actividades culturales. Curiosamente, este efecto era más notable en sujetos interesados en ver productos culturales que en aquellos que realizaban actividades creativas activas.

Los resultados revelan que a mayor número de actividades culturales a las que acudían los sujetos, mayores eran sus niveles de salud y bienestar. Según los autores, “los resultados de este estudio indican que el empleo de actividades culturales en la promoción y el cuidado de la salud podría estar justificado”.

MANIQUÍES DEPRIMIDOS EN LA INFANCIA


Aquí yo, haciendo política con La Muerte. Roces, suspiros, éxtasis.

Arcángeles poseídos violando mis bocas. Demonios divinos acariciando mi espalda.

Sí. Carcajadas y gritos de terror en el interior de mis vocales.

Entre fardos y poses desear muecas sensuales, pintar en la mente, fotografiar, escribir, cantar, copular, y que todo sea bello. Pero ellos seguirán siendo ángeles, ellos demonios, y yo poeta. En cualquier momento un árbol incendiado por ojos que salen del aura me hablará del destino y habrá una tele-transportación súbita al lugar donde te conocí. A ese lugar donde en cada poema te revivo.

Se actualiza mi sistema. Pero los ángeles se compadecen ya que los demonios bloquean mis diálogos emergentes: ellos también tienen antivirus. Cadenas sobre mi sexo, cadenas en mis muñecas, en mis bocas. Ellos sonríen y se acercan diciendo Estás en cuarentena.

Caen los brujos de papel crep que hablan en varios idiomas y yo quedo mudo. Se rompe la madera de mi marco interior, pierdo la erección y flotando en la alcoba aparece un crucifijo hecho con las astillas del marco. (Cristo tiene los ojos de Juan Marcos y él es la salvación, por eso canta como soprano) Los brujos de papel crep aprenden mis nombres y yo los olvido. Ellos tienen garras, pústulas, dientes filosos. Ellos han comido los sonidos del tiempo, ellos han probado el magnífico color de las vocales.

Y mi sexo es un árbol en la selva, con un hueco gigante y con una estufa de cuarzo prendida adentro por la energía que se destila al impostar el fuego con potencia impostergable. Innoble injerto magnético, lágrimas de metal imbuidas a actuar por sí solas en un poema.

¿Existe la vida más allá de la literatura? ¿Existen los poemas? Solamente quiero vidas lilas o muertes doradas y de esas no veo ninguna por aquí.

Se hace de noche. Corro entre los laberintos de un cementerio ¡y está oscureciendo! Risas de brujas en el viento. Me largaría a llorar como un niño, pero estoy desnudo y sin duda alguna los muertos correrían a violarme. Renacerían. Vendrían del pasado al presente y no los podría conjugar más en seguros y cómodos participios.

No quiero llorar pero lloro.

Una herida que se abre y me cierra.

La llaga está en el tronco del árbol, en la infancia atormentada por los soles atómicos de bombas familiares (y bla, bla, bla).

–Ese día yo estaba descompuesto y no tuve a nadie –me dije.

Hubo un silencio.

–Y como siempre, lloré. Embarrado, lloré en silencio, y nadie vino. ¿Cómo explicarle a un niño que el sexo no es la muerte; que Dios existe? Sal, vinagre, pólvora y pimienta en la quinta herida. La herida es de Dios y del niño. Y yo insulto, yo lloro y me desnudo. Y yo corro por los laberintos del subconsciente, gritando socorro, y buscando la salida como un animal.

Pero yo, el niño violado, está en el medio del cementerio vestido de blanco. Y ya se hace de noche y ni un ángel viene.

Y yo estoy solo en mi cama, y hace frío. Y quiero morir.

Pero entre jazmines y rosas, la Virgen llega.

(C) RICARDO H. ORTIZ
Todos los derechos reservados. Intertextualidad con Alejandra Pizarnik.

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