Memorias

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Acaricio mi hombría roja
pensando en tus besos lilas

Ya siento tu alma azul
encabritar
mi cuerpo gris.

 

(c) Ricardo Ortiz

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Momento espejado

El día invoca imágenes estrelladas de constelaciones de viento.

Unidos
los hombres por los sexos
en danza fugaz pierden
la oportunidad de distraerse.

Un ángel descendiendo como un cántico
blandiendo el pene al aire sonríe
como invitándome
a mi propio nacimiento.

Doble muerte alada en un signo de fuego yo canto todo lo que no existe
Yo busco comprender todas las partículas del universo.

Todos los cuerpos se incineran con mi verdad.

Mi pájaro de carne se confunde con el tiempo.

Frontera solar

Sellos en la herida
tatuar una fecha en el lugar donde impactó un ángel

cráter
un agujero que saluda a los machos

lujuria vacía
insatisfacción de poemas

el poema y el problema de la homosexualidad
es que es monosexualizante

en fin

hago signos en el aire

las brujas del sexo golpean mi entrepierna
mi pene canta en bastardilla
mi cuerpo escribe odas en cursiva
y viene el leñador a subrayarme

los escombros de mi persona
le responden
una letanía vulgar
del género del drama

cómico y fatal

él se acerca

para desnudarme.

Galaxias

Olas de tiempo
envolviendo tu belleza

sentimientos desdoblándose en alegría eterna

entre las abrasadoras cicatrices de mis recuerdos

y yo
quiero llenarte de estrellas
pero no puedo encontrarte.

rho

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Penetrando

Me catapultaban tus besos
tus versos

tu cuerpo era el arco que me disparaba
que me erectaba en el fuego del lenguaje
yo me catapultaba desnudo en la oscuridad de la noche
penetrando el océano de tinta que nos miraba penetrando

yo era una flecha penetrando
el glande de fuego penetrando
en las historias prohibidas que penetrando en las mentes
se abren a la delicada urgencia del abismo

y qué se puede decir de la noche
qué se puede decir del olvido

si penetrando el frío nos cierra y nos abre como si nada
como si todo se cerrara y se abriera sobre nosotros
sin identidades
sin amores
sin dualismos.

y yo paso
yo destrozo

desgarro.

 

rho

 

 

Woof posterior

Recuerdo esas danzas en las noches de verano donde del fuego del Apocalipsis no parecía demasiado. Tú prometiste bajar el sol y las estrellas y yo prometí quedarme por siempre a tu lado. Cuántas noches en vela, cuántas veces te extrañé, cuántas veces te dije te amo. El Tirano del tiempo pasó. Yo te beso en el recuerdo, pero tú ya no estás a mi lado.

08/01/2014

English: Battle of the Nudes; against a backdr...

Battle of the Nudes; c.1470-95 Engraving, on paper washed pink Inscription Content: Signed on a tablet hanging from a tree at the far l: ‘OPVS ANTONII POLLAIOLI FLORENTINI’ Height: 416 millimetres (trimmed along l and r edges and along bottom) Width: 594 millimetres (Photo credit: Wikipedia)

 

Yo danzaba desnudo sobre el hielo dorado en constante evolución.

Y llego como un caballo al templo del amor, preguntándome por qué en el ajedrez la casilla de la muerte siempre es rosa.

* * * * * * * *

A veces el tiempo es un consolador de lava.

* * * * * * * *

Sus ojos me bajaron la defensa y me pegaron con crítico, dejándome sin HP.
La cercanía de su cuerpo me llenó de auras.

* * * * * * * *

Yo iba disfrazado de muerte disfrazado de ángel disfrazado de prostituta disfrazada de santo erecto disfrazado de albañil bien dotado en mares de espumante erección hasta que llovieron sobre los cuerpos desnudos impermeables de esperma que llamamos preservativos. A los cuales lamimos hasta la muerte, que nos llevó con hadas, cantando.

* * * * * * * *

El actor porno me abrió sus nalgas como si fuera una boca.

Yo le cité a Sade por detrás a troche y moche toda la noche. Y le descerrajé todos sus orificios sin perdón.

Cuando hubo terminado el acto nos dimos cuenta que estábamos en público. Y se eso aconteció por la lluvia blanca con la que nos atacaron los varones del lugar.
Como Neo de Matrix esquivábamos los lechazos para que no nos dieran en el ojo.

Yo le ponía el pecho a las balas.
El actor porno abría la boca.

Quizás éramos los dos la misma persona.

* * * * * * * *

En el banco, cuarenta mil señoras me ultiman los oídos. Poco entiendo de su damnación, de su perpetuo modo de quejarse y de sufrir.
40.000 poetas me entregaron el culo a mí, que me tiro de cabeza y de culo a la fuente de la poesía.

Esta vez sin agua.

* * * * * * * *

Mis ojos calan calas.
Ya no sé si mis ojos florecen calando,
o calantes las flores cincelean mi mirar.

* * * * * * * *

La diamantina paja pone en cola de espera a las demás obligaciones. Me sumergieron en un mar de vergas y culos y no pudieron asquearme. Me masturbaba riéndome de las fantasías que nadie dijo.

Eclipsado, me reí amputándome las extremidades fálicas que se volatilizaban en agudos hippies.

La nada tomó sentido.

* * * * * * * *

Mi papagayo quedó paralelepípedo cuando mi sexo fue penetrado violentamente por la Verdad Absoluta.

Mi cerebro eyaculaba personas a cuadritos mientras mi pene quedaba calante.

rho.

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