Momento espejado

El día invoca imágenes estrelladas de constelaciones de viento.

Unidos
los hombres por los sexos
en danza fugaz pierden
la oportunidad de distraerse.

Un ángel descendiendo como un cántico
blandiendo el pene al aire sonríe
como invitándome
a mi propio nacimiento.

Doble muerte alada en un signo de fuego yo canto todo lo que no existe
Yo busco comprender todas las partículas del universo.

Todos los cuerpos se incineran con mi verdad.

Mi pájaro de carne se confunde con el tiempo.

Leyendo a Osvaldo Lamborghini

-Hazme el don -dije. Y conjugamos los verbos en todas posiciones.
Con los penes nos tatuábamos hermosas grafías.

Tuve.
Tuvo.
Tuvimos.

Un orgasmo tab puro que me llevó al manicomio.

Y luego de una supernova así uno se queda buscando para siempre esa verga de oro.

Quejándose.

Que es muy grande que es muy chica
que es muy blanda que es muy dura
que es muy recta que es muy curva

que está muy seca que está muy húmeda.

Y así seguimos
inacabablemente
In-acabándonos
unos a otros.

Buscando destellos de amor
De locura
De muerte
De llantos

De suicidio.

Misal de la lanza

Mantras manando de mi pene hacia todos los poros del mundo. Yo rubrico, yo publico, yo LUBRICO la lanza de los sacrificios. ¿Quién será la víctima? ¿Quién habrá proferido un grito/plegaria para que la penetración de todo el Universo aniquile su ser?

Creo espejismos de sangre, de luces, de sombras, fantasmas en continua erección que fagocitan con fuego mi pecho. La mano que sube y que baja. Las imágenes que se aceleran. Todo mi ser es un mantra. Todo es orificio, todo es amor. Todo es puro. Veo receptáculos de amor dondequiera que mire. Todo es digno de mi beso. Del roce de mi cuerpo, que se tuerce y retuerce, que se arquea y contornea desenrrollándose a sí mismo para desplegarse desde adentro de otro ser. Hombre. Gran mantra llegando al punto de donde no se vuelve. Mantra duro repitiendo movimiento de sube y baja, que a diestra y siniestra dale que dale, más lento, más rápido, más bestia, más suave, por aquí, por allá, en otras posiciones, dale, dale, más salvaje, por Dios, apurate que se me pasa el micro y ¡Ahhhhhhh!

Todo es blanco.

Todo es hermoso y divino mantra.

(C) Ricardo Ortiz

Medium

Hoy estoy hecho de pájaros
(he conocido pájaros de todos los colores y formas)

Tengo miedo que mi pájaro se enfríe y se enferme

Las paredes se ennegrecen
se llenan de picos y alas

 

Por qué me da miedo
ver algo de mi interior en lo externo
en todo lo que existe

Aterrado
yo grito la noche
mis ojos se vuelven negros

 

Y me desbando.

 

rho

 

San Facmi

Fui al baño. Vi zahoríes entre ósculos rutilantes que incendiaban el tiempo. Sus ojos en blanco lo congelaron todo.

Sentí desmayarme.

Me teletransporté a la tierra del más fino éxtasis.

 

Juan bajó su bragueta y nos penetró a todos con su haz de electrones y me quedé oscilante. En la punta de su arma bendita salió una flor de siete colores que tenía propiedades psicotrópicas si se la chupaba. Nuestras lenguas al viento flotaban hacia arriba como una tela liviana. Lamimos y chupamos. Y yo pensé que esto duraría por siempre.

 

—¡Por San Facmi! -dije- ¡Si me coj en el plaf yo te miau en la shot divinis!

Su flor acaramelada era poética y terrible como el suicidio. Irónico fue, que escuchando a Alanis Morissette, su flor nos desfloró a todos. Yo tenía una flor de loto blanca y dorada que le gustaba ser acariciada suavemente.

Yo tuve un placer botánico. Y cuando San Facmi me inoculó con sus esporas, ambos brillando, dimos a luz a un ser diferente.

 

FIN

(C) RICARDO H. ORTIZ

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ESPECTANTE

Tu cabello es como la muerte
yo abro la mano y él entra.

Ese sol es como la noche
yo abro mi pecho y él entra.

Ese malvón es como un diamante
yo abro la mente y él entra.

Ese pene es como ángel
yo abro la boca y.

 

TEXTO: (C) RICARDO H. ORTIZ

Diario Personal

10 de setiembre de 2011, 3.00pm

Yo iba por el mundo incendiando flores. Caminaba vestido de caracoles y larvas. Sanguijuelas de melodías de colores caían y me obligaban a abortar la poesía, que ya crecía dentro de mí. O detrás. O por todas partes.

Mi cuerpo se llenaba de ronchas y quistes. Quise hacerle un poema a un cadáver en descomposición, pero eso ya lo habían hecho.

 

Absorto, intentaba formular un poema que fuese tan total como una ruleta rusa. Absoluto escándalo del intelecto eternizado en un papel, en un futuro, lejano, pero también incierto.

 

Hojas de papel creciendo en mis plantas.

Mi cuerpo brilla. De mi sexo crecen un par de alas de flores.

Intento no tenerle miedo al lenguaje (¡no puedo, no puedo!). Pudor, ideas, palabras que al unísono cantan un fastuoso infierno, que gracias a Dios es destruido por la cumbia. ¡Qué vecino molesto!

Debo pensar, debo pensar, se me acaba el tiempo.

 

Expresión testicular, pene soslayado elucubrando neologismos para la palabra vulva. La penetración desempeña en la mente la misma satisfacción que un sorbete ruso.

Sinónimos. “Dos Pamela feliz, tradúcelo al inglés”, dijo un amigo. Es la cita más inteligente que escuché en toda mi vida.

 

Intruso, mi sensibilidad deshaciéndose de mí hasta que el cristal estalle. Extraño en mi propio cuerpo, me veo de lejos hasta que el poema deja mi ser exaltado. Abro los ojos, con una lujuria potente, froto, froto mi ser (con palabras), tirito, muerdo mis labios, tremolo, trepido, ¡ya viene! ¡Ya viene el temblor…! Y yo brillo y yo grito y yo floto!

 

Y cuando se raja el piso salen mil tentáculos que me llevan al País de la Poesía.

Y tú quedas ultrajado en el polvo mientras mi dicha corroe, te quedas buscando, plantando marihuana, con la cruel necesidad de un sutil descubrimiento.

¡Pero la droga más potente está en todos nosotros, cobardes!

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ