Misal de la lanza

Mantras manando de mi pene hacia todos los poros del mundo. Yo rubrico, yo publico, yo LUBRICO la lanza de los sacrificios. ¿Quién será la víctima? ¿Quién habrá proferido un grito/plegaria para que la penetración de todo el Universo aniquile su ser?

Creo espejismos de sangre, de luces, de sombras, fantasmas en continua erección que fagocitan con fuego mi pecho. La mano que sube y que baja. Las imágenes que se aceleran. Todo mi ser es un mantra. Todo es orificio, todo es amor. Todo es puro. Veo receptáculos de amor dondequiera que mire. Todo es digno de mi beso. Del roce de mi cuerpo, que se tuerce y retuerce, que se arquea y contornea desenrrollándose a sí mismo para desplegarse desde adentro de otro ser. Hombre. Gran mantra llegando al punto de donde no se vuelve. Mantra duro repitiendo movimiento de sube y baja, que a diestra y siniestra dale que dale, más lento, más rápido, más bestia, más suave, por aquí, por allá, en otras posiciones, dale, dale, más salvaje, por Dios, apurate que se me pasa el micro y ¡Ahhhhhhh!

Todo es blanco.

Todo es hermoso y divino mantra.

(C) Ricardo Ortiz

08/01/2014

English: Battle of the Nudes; against a backdr...

Battle of the Nudes; c.1470-95 Engraving, on paper washed pink Inscription Content: Signed on a tablet hanging from a tree at the far l: ‘OPVS ANTONII POLLAIOLI FLORENTINI’ Height: 416 millimetres (trimmed along l and r edges and along bottom) Width: 594 millimetres (Photo credit: Wikipedia)

 

Yo danzaba desnudo sobre el hielo dorado en constante evolución.

Y llego como un caballo al templo del amor, preguntándome por qué en el ajedrez la casilla de la muerte siempre es rosa.

* * * * * * * *

A veces el tiempo es un consolador de lava.

* * * * * * * *

Sus ojos me bajaron la defensa y me pegaron con crítico, dejándome sin HP.
La cercanía de su cuerpo me llenó de auras.

* * * * * * * *

Yo iba disfrazado de muerte disfrazado de ángel disfrazado de prostituta disfrazada de santo erecto disfrazado de albañil bien dotado en mares de espumante erección hasta que llovieron sobre los cuerpos desnudos impermeables de esperma que llamamos preservativos. A los cuales lamimos hasta la muerte, que nos llevó con hadas, cantando.

* * * * * * * *

El actor porno me abrió sus nalgas como si fuera una boca.

Yo le cité a Sade por detrás a troche y moche toda la noche. Y le descerrajé todos sus orificios sin perdón.

Cuando hubo terminado el acto nos dimos cuenta que estábamos en público. Y se eso aconteció por la lluvia blanca con la que nos atacaron los varones del lugar.
Como Neo de Matrix esquivábamos los lechazos para que no nos dieran en el ojo.

Yo le ponía el pecho a las balas.
El actor porno abría la boca.

Quizás éramos los dos la misma persona.

* * * * * * * *

En el banco, cuarenta mil señoras me ultiman los oídos. Poco entiendo de su damnación, de su perpetuo modo de quejarse y de sufrir.
40.000 poetas me entregaron el culo a mí, que me tiro de cabeza y de culo a la fuente de la poesía.

Esta vez sin agua.

* * * * * * * *

Mis ojos calan calas.
Ya no sé si mis ojos florecen calando,
o calantes las flores cincelean mi mirar.

* * * * * * * *

La diamantina paja pone en cola de espera a las demás obligaciones. Me sumergieron en un mar de vergas y culos y no pudieron asquearme. Me masturbaba riéndome de las fantasías que nadie dijo.

Eclipsado, me reí amputándome las extremidades fálicas que se volatilizaban en agudos hippies.

La nada tomó sentido.

* * * * * * * *

Mi papagayo quedó paralelepípedo cuando mi sexo fue penetrado violentamente por la Verdad Absoluta.

Mi cerebro eyaculaba personas a cuadritos mientras mi pene quedaba calante.

rho.

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Poema Dedicado a la Masturbación

 

 

Clave de Sol

No aguanto el calor. Es tarde a la noche y he de dormir.

Pero el voluptuoso recuerdo de tu piel despojada de molestias me ataca, me desnuda. Y es tu desnudez y tu sonrisa las que se cuelan por debajo de las sábanas, que penetran en mis poros, que arden en mi piel e intentan movilizar mis manos. Desearía ponerme desnudo ahora, hacerte el amor a la distancia.

Desearía palpar esta insoportable rigidez, y recorrer lentamente este ecuménico placer que erolabia mi destino; en esta cama, solo.

Es tarde a la noche, y desnudo me duermo pensando en vos.

Me tocaría toda la noche, sí: me masturbaría (de una forma tan total que me aplaudirían los dioses), pero no quiero manchar el sagrado recuerdo de tus sonrisas ni la poesía latente en tus gemidos.

(Ni lo que más te gusta de mí: mis manos)

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ
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