Estatua de piedra

Desde que te conocí sólo pensaba en amarte.

 

Quería que solfearas cada molécula de mi cuerpo que cantaba tu nombre.

Quería que mi cuerpo fuera una corchea que se amoldara a tu cuerpo en la desnudez oscura de tu pentagrama.

 

Pero ahora sólo hay insomnio. Sólo hay un grito ahogado, un querer arrebatarte de un infierno lleno de demonios que cantan en tu mente un delirio lleno de bíceps, de putas y escotes.

 

Te arrebataron las monedas, el honor, y te dejaron sin sangre.

 

Yo pienso en nosotros. No hay futuro, ni dicha, ni salvación. Sólo el olvido.

Sólo el último pedacito de amor con el que te escribo; con el que te despido.

 

Recordándote como un CD viejo y rallado, con la música más bella del mundo, pero guardado en una caja.

 

 

R.-

TE DEJO, TE ESPERO (Carta de amor)

Love hurts... - by Xanetia (image via Flickr)

 

Desde un oscuro rincón, el silencio asesino asume su derrota ante mis latidos. Y tú en tu precipicio, devoras con tu mirada la indiferencia que te traiciona.

 

Mi inconciente te reconoce, mi conciente te rechaza, y por omentos escasos y casi irrepetibles, correspondes a mis silenciosas locuras. Pero estás atado al tiempo compartido, y a la espera de una pulsación más, que logre despertar a tu presente. Los delirios abren camino en mi camino en mi cabeza, y al sólo imaginarlos, la adrenalina me intoxica, entre dolor e inexpresión. Por eso te dejo, para no soñar, para no sentir, para no pensar. Porque tu presencia me pone trampas, con cada roce de tu piel, y me envuelves con tu elocuencia. Por eso te dejo, ya que tu aroma me inmoviliza y me acorrala. Porque el abismo que hay entre los dos, no lo divide el tiempo ni el espacio.

 

Es el destino amor mío, que no hizo bien su trabajo, y dejó que nos conociéramos olvidando que ya no eras libre, como yo.

 

Es un cruce, elige el que quieras, tienes un puñado de posibilidades, pero yo te dejo, si tu recurres a mí, AQUÍ TE ESPERO.

 

 

Laura X
Escrito el 02/09/2002

MELODÍA

Amor... I love you!!! - by Jônatas Cunha (image via Flickr)

 

 

Besos,
tumor-poesía;

la mente está en cama,
por veneno y labia,
por falsa valía.

 

-No te vayas hoy mi amor,
-por qué?
-por qué?
-por qué no?!

-Y que no te vayas hoy
-por qué?
por qué?
por qué ?
-qué se yo!

 

Besos,
brutal poesía,
derramas migrañas,
diamantes y lava,
furiosa osadía.

 

-No te vayas hoy mi amor
-por qué?
-por qué?
-por qué no?

-Y que no te vayas hoy
-por qué?
-por qué?
-por qué ?
-qué se yo!

 

Besos…
Besos…

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

 

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Reminiscencia Ecuménica

Image via Flickr

 

La niebla enamorada de tus manos, me tocaba. Creo que había un martillo tatuándome tu nombre mientras cantaba como un manto de lágrimas. Habían otros cuerpos tirados en el piso, desmembrados, arrastrándose, o gimiendo en el aire. La ausencia tejía un tormento con tus preciosas palabras. Llovían inventos, papeles de investigación científica. Yo los leía y descubrí en ellos que sin ti ya nada es posible.

Acá te enceguecen y te amordazan.

Aquí los muertos te pegan
y te meten sus manos hasta la garganta.

 

 

© RICARDO H. ORTIZ
Intertextualidad con poema número 29, de “El Árbol de Diana”, de Alejandra Pizarnik.

Tentaciones

 

La Tentación de San Antonio - Salvador Dalí

 

 

Rompe tu talla y vuélvete distinguible.

Caballos galopando sobre la gloria, adentrándose en el principio vibrátil de luces y sombras.

Dos amantes desnudos ensortijándose en silencio.

Y golpes. Golpes. Sólo golpes.

Carcajada enmarcada en un racimo rojo y disfrutando de un vino tinto. Los adeptos inclinados por la magia en una tormenta refulgente de carne y viento.

Más sombras.

Cadáveres desmembrados. Alineados como ideogramas que sonríen. Llanto-poesía. Perturba el Antiguo Trasnochado con su canto de aquelarre de medusas. Miel brillante, hirviente, votiva tregua.

 

Verdadera estrella acolchona mi lacerado canto de sentires.

 

 

 (C) RICARDO H. ORTIZ

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El arpegio de los horrores

 

Te recuerdo, aspiro tu aroma.

Un arcoíris con sombrero huracanea sexos tatuados con números y nos asesina con hadoukens de semen. Yo giro incendiando el tiempo y el espacio se vuelve esta hoja de papel, que a fuerza de ensancharse me cubre el cuerpo. Tsunamis de tinta china se abalanzan contra mi rostro.

Estas palabras son mi alma. (Río). Este poema es mi corazón. (Lloro). Y este sexo que late, con bocas, con canciones de vidrios, con metales. Un recuerdo negro delimita pasiones antes que mi glande explote en supernovas. ¡Big Bang, agujeros negros, sistemas de soles binarios, constelaciones de cuerpos desnudos haciendo el amor!

Hay muchos nombres y demonios en esta lluvia.

Angustia de muerte, embarazado de odio, mi ser va a morir.

Y duerme,
ávido de café
y de tu poesía.

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

NOTA: Escrito luego de leer a mi amadísima Alejandra Pizarnik. Dicho sea de paso: Lo que más me preocupa de manchar los libros de Pizarnik con sangre, café y tinta es la relación que tenía ella con estos fluidos.