Caída Libre

 

 

 

Él estaba parado desnudo en el medio de la nada.

Pero cuando yo pronuncié “Nada” una masa negra y gelatinosa llenó todo el abismo, y la nada se manifestó, se hizo presente.

Entonces él dijo: -Nada, quiero estar con alguien. Y de esas sombras negras apareció Alguien, que a veces mentía y decía ser Cualquiera.

Así, los dos seres fueron hablando y creando el mundo. Inventaron cosas que no sabían para qué existían, pero las nombraron igual. Nadie supo de dónde sacaron la idea del sexo, de la cama, del Kamasutra, de la catapulta. Pero apareció una cama arriba de una catapulta y quisieron practicar. Furiosamente, bestialmente.

Los movimientos cortaron los hilos seguros hechos de amor. Entonces, la cama y los cuerpos fornicando fueron catapultados al aire.

Fue un Kamasutra largo e intenso, puesto que llegaron a la estratósfera. Comenzaron la caída libre y gritaban mientras ambos perdían su virginidad, la situación se aceleraba, rasguñaban, gemían, gritaban.

 

Y en el último segundo de vida, antes de impactar el suelo, llegaron al orgasmo.

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

Tiresías Di Giorgio

Mientras él le hacía el amor, cambiaba de sexo.

Él se convertía en mujer y le daba con un clítoris prominente, se llenó de personas, todos aplaudían y se entrelazaban gimiendo, mordiéndose los labios, gritando, diciendo: “Ah”.

Se convertía en hombre nuevamente, envuelto en rosas, y su sexo gigantesco estaba envuelto en dalias. El público quería mirar, se acercaba, tomaba fotos.

Estaban a dos centímetros y no podían ver nada. Corrieron cuando él amenazó con violarles. Entonces continuó. Su sexo se convertía en una manta raya, de los poros de ella manó café con leche, él la mordió, bebió, bramó, todo se llenó de uvas, nueces y… almendras.

La gente ya vibraba con los ojos en blanco. Estaban desnudos y con antifaz. Mirando.

 

Él eyaculó champagne, merengue y almíbar sobre su rostro, al público le habían crecido los dientes, filosos y largos. Los vampiros bebieron su sangre, su chocolate, su café con leche. Bebieron hasta la última gota.

Y todos juntos murieron incendiados al amanecer, cambiando de sexo, esbozando la última sonrisa.

 

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

 

Enhanced by Zemanta

Poema Dedicado a la Masturbación

 

 

Clave de Sol

No aguanto el calor. Es tarde a la noche y he de dormir.

Pero el voluptuoso recuerdo de tu piel despojada de molestias me ataca, me desnuda. Y es tu desnudez y tu sonrisa las que se cuelan por debajo de las sábanas, que penetran en mis poros, que arden en mi piel e intentan movilizar mis manos. Desearía ponerme desnudo ahora, hacerte el amor a la distancia.

Desearía palpar esta insoportable rigidez, y recorrer lentamente este ecuménico placer que erolabia mi destino; en esta cama, solo.

Es tarde a la noche, y desnudo me duermo pensando en vos.

Me tocaría toda la noche, sí: me masturbaría (de una forma tan total que me aplaudirían los dioses), pero no quiero manchar el sagrado recuerdo de tus sonrisas ni la poesía latente en tus gemidos.

(Ni lo que más te gusta de mí: mis manos)

 

 

(C) RICARDO H. ORTIZ
Safe Creative #1108299949532Safe Creative #1108299949532

LA DEL GRINGO

De nuevo El Gringo. Después de una noche de sexo violento, nuestros anos parecían ilesos.

 

Irónicamente mágico fue despertar en una cama de flores al lado del Dios del Sexo.

Había sido tan buen macho que al momento de eyacular le habían salido cuernos. Miré su pene. Ahora tenía escamas filosas y brillantes, mi sexo estaba gigante y ambos sudábamos en la exaltación de la locura.

Yo quería morir así todas las noches, que él me matase y morir de nuevo. A él le salieron alas de fuego y me poseyó en el aire cual oda al porno violento.

 

Mi anaconda flotaba sobre la cama, dividiéndose en tres o cuatro vergas que nos violaban por todos los orificios, llenándonos de puntitos de luz adentro. Así llegaba el temblor, la supernova, y proferíamos un grito eterno.

Incendiados, caíamos muertos sobre el colchón, listos para renacer y morir de nuevo.

* * * * * * * * * * *

Era algo increíble, algo irreal. Viajaba gente de todo el mundo para vernos, sacarnos fotos o filmarnos.

Sin hacerles caso, copulábamos por siempre, sin poder evadir nuestras malignas sonrisas.

FIN

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

 

Fuego en Hiroshima

Él está en su cama. Los turistas lo dejaron muerto, agotado. Ahora escriben en su cuerpo con tinta china, cambian su nombre, lo divinizan, usan más y más metáforas.

Y él pasa a la historia como un gran dragón.

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

 

Dragon by ~Ahyicodae (on DeviantArt.com)

NUEVO AMOR

yo aquí
tomando música astral en los espaciosos delirios del tiempo

 

y la selva no para
y tu muerte no para
el pororó de tu madriguera no para

no cesa
no para de explotarme
de matarme

 

y yo grito el agua que me ha de llover
y yo canto el trueno que te ha de comer

y se me prende el fuego adentro
bien adentro

aunque alcanzo a reemplazarte

y ahora
el rostro al que me ofrendo es otro

pero el modo de incendiarme es el mismo.

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

Enhanced by Zemanta

LA CARTA Y EL FÓSFORO

 

Tres piernas de sillas herradas
construyen el plato papel de furiosas formas
que penetran girando a los gatos
desde el hermoso amanecer de sombras luminosas
que de tanto brillar enceguecen

tres piernas de flores de libros
leyendo en mis manos las líneas de muerte
de incontables días de ases irisados
que gritas o abrazas o ríes o lloras

o matas
con golpeteo firme y precioso
flotando en la noche hechizando mi cama
con un sortilegio de cementerios vacíos
que se suicidan en el fracaso
de un imposible beso.

 

(C) RICARDO H. ORTIZ



Enhanced by Zemanta