San Facmi

Fui al baño. Vi zahoríes entre ósculos rutilantes que incendiaban el tiempo. Sus ojos en blanco lo congelaron todo.

Sentí desmayarme.

Me teletransporté a la tierra del más fino éxtasis.

 

Juan bajó su bragueta y nos penetró a todos con su haz de electrones y me quedé oscilante. En la punta de su arma bendita salió una flor de siete colores que tenía propiedades psicotrópicas si se la chupaba. Nuestras lenguas al viento flotaban hacia arriba como una tela liviana. Lamimos y chupamos. Y yo pensé que esto duraría por siempre.

 

—¡Por San Facmi! -dije- ¡Si me coj en el plaf yo te miau en la shot divinis!

Su flor acaramelada era poética y terrible como el suicidio. Irónico fue, que escuchando a Alanis Morissette, su flor nos desfloró a todos. Yo tenía una flor de loto blanca y dorada que le gustaba ser acariciada suavemente.

Yo tuve un placer botánico. Y cuando San Facmi me inoculó con sus esporas, ambos brillando, dimos a luz a un ser diferente.

 

FIN

(C) RICARDO H. ORTIZ

Enhanced by Zemanta

La Astucia de la Demencia

 

Nicómenes Yocasto y Melpómenes Espírrigun se despeinaban, dorados de la ira, mientras se rompían el arcoíris.

Yo entré en soliloquio noctilucente: –En el ajedrez, la casilla del orgasmo es D2. ¡Jaque mate a la verga!

–¡Cállate, enfermo!

–Te voy a tocar el tablero hasta que todas las piezas estén cubiertas con crema de leche.

–Basta, ¡Dios! –dijo Conchita Falótico, mientras imaginándose la situación se tocaba las tetas.

 

Yo comencé a tocar Para Elisa, con el pene. ¡Oh, gran Cojwig van Beethopij!

Cogimos todos algo, algo fue cogido por nosotros. (Voz activa más voz pasiva igual a fiesta, fiesta)

Yo cogí una manzana.

Alguien cogió un limón.

 

Hubo incluso alguien que cogió una banana.

 

Luego de comernos las frutas hasta el fondo, nos fuimos todos de la mano, saltando hacia el sauna.

 

FIN.

(C) RICARDO H. ORTIZ

LGBT FRIENDLY

Vi esta imagen en otro blog y me encantó el mensaje:

 

No importa la orientación sexual, no tenemos que olvidarnos que adentro hay un corazón que late, que ama, que siente. Lo que sucede en la cama, en la cama queda. No señales con el dedo a alguien, puede que una persona que quieras mucho te escuche decir cosas horrendas sin que sepas de su condición sexual. No hay que etiquetar. No hay que hacer diferencias estúpidas.

Todos somos diferentes. Y punto.

 

 

Enhanced by Zemanta

Encuentro Nocturno

Puerto Madero and the Moon

Image by lrargerich via Flickr

Amor:
dos calas rozando mi tallo
en un futuro incierto

noche luz sombras

todo se arma
y se desvanece

 

(C) RICARDO H. ORTIZ

 

Enhanced by Zemanta

El Bosque de las Ánimas Perdidas

At the edge of the woods, at sunset.

Image by Jasmic via Flickr

 

Estábamos flotando en el Bosque de las Ánimas
cuando todo se llenó de ojos.

No nos sentíamos observados
y eso nos dio una gran confusión.

 

Surgieron cuerpos desnudos,
manos de ceniza,
tinieblas.

Escuchamos una risa hermosa,
lírica y maléfica.

 

Luego nuestros cuerpos brillaron con indecible calidez
y vimos hombres entre las sombras.

 

Tenían tatuados un ojo
(o un rostro)
entre tribales,
en su espalda.

 

¡Se nos incendiaba el sexo
cuando nuestra luz
llamaba a sus sombras azules!

 

Cuando todos gritamos juntos,
antes de unirnos,
en el Bosque de las Ánimas Perdidas
sólo habitaba el terror.

FIN.

 

(C) by Ricardo H. Ortiz

Enhanced by Zemanta

La furia del ángel

Ángel

Image via Wikipedia

El zorro y el panda parecían plateados. Cuando rugieron me asusté, y de un salto fui a parar a la nube… ¡Había un ángel!

Dormí y sollocé en el viento, me hice flores y rocío. Alguien me abrazó. Sí. Era el ángel. Sentí cómo incendiaba todo mi cuerpo. Vi cómo me salieron hermosas alas. Entonces se fue.

Me quedé varios días llorando su nombre. Estuve dos semanas en el cielo, llorando, desnudo. La gente caminaba y decía “¡Llueve! Pero hay sol, se está casando una bruja”. A lo que incrédulos añadían: “¡Mira el cielo, es un ángel!”, como si hablaran de Super Man o Batman. Ellos son superhéroes, no sufren. A mí me acababa de dejar el ángel.

 

Pasaron muchos días y ya estaba aburrido. Bajé. Lo primero que hice fue rugirles al zorro y al panda hasta que quedaron momificados del espanto.

Entonces pasó un caballero. Iba con espada y armadura, como en los cuentos.

–¿Aquí qué pasó? –dijo.

Sin más preámbulo y abriendo las alas, le dije: –¡Estoy buscando un hombre!

 

Vi cómo comenzaba a sacarse la armadura. La espada le crecía y se le hacía más gorda, esto me asustó porque vi en ello una ominosa señal. Clavó su espada en un árbol y éste dijo “¡Ahhh!”, dando a luz frutos increíbles. Él seguía quitándose la armadura. Dejó el escudo en el piso. Se sacó las botas, y comencé a percibir su aroma a sangre y macho –recordé el perfume de Lady Gaga.

Estábamos en el bosque pero alguien nos puso música acorde. Cantaban colibríes.

¡Entonces sucedió! El hombre parecía un toro, un rinoceronte en estampida, aunque estaba quieto. Se incendió, convirtiéndose en un demonio, un demonio sexual que me ultimaría por siempre. (Mi casa de la infancia estaba en ruinas; la espada y el árbol, en llamas)

Estaba tan erecto y desnudo que podría haber llegado al orgasmo con solo mirarlo. Pero cerré los ojos y lo abracé.

–Por favor, quédate a dormir conmigo.

Como no era muy despierto, él contestó, con el cuerpo en llamas:

–No conozco a nadie que se llame Migo.

–¡No, imbécil! Quédateadormirconmigo –Se lo dije todo junto para que entendiera rápido. Y él comprendió. Su cuerpo se apagó, volvió a la normalidad y su espada salió del árbol. Lo abracé más fuerte y le dije “Abrázame el alma”.

Y dijimos “Ahhh”.

 

Los violinistas patinaban sobre hielo alrededor de nosotros, en hermosas coreografías. Un rayo de luz iluminó nuestros cuerpos desnudos.

El caballero comenzó a transformarse, cuando le di un beso le salieron alas y me dejó.

 

Yo lloré dos semanas y salí corriendo a buscar a alguien.

No a alguien que le gustara Micuerpo, sino alguien que durmiera con Migo y que no fuera mi ángel de la guarda.

 

FIN

 

(C) de Ricardo H. Ortiz
PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE TEXTO EN CUALQUIER SITIO SIN LA AUTORIZACIÓN EXPRESA DEL AUTOR. Está permitido compartir por Twitter y Facebook. Derechos de autor registrados, no plagiar. No se permiten obras derivadas.

INTERTEXTUALIDAD CON MAROSA DI GIORGIO

Safe Creative #1101298364658Safe Creative #1101298364658

Enhanced by Zemanta

“Elige tu propia aventura”

 

Si quieres que te toque,
tócame.

Si quieres que te bese,
bésame.

 

Y si quieres que te coja,
bueno…

 

 

RICARDO H. ORTIZ

NOTA: “Coger” en Argentina es “Follar”.