Profecía

La vida como una rueda.

Yo fecundaba poesía en mi falta de diálogo. Cantaba, pensaba, volvía a brillar.

Una vieja bruja como una tecla.

Rápida como letal, veneno en forma de texto. Asfixia carcomida por palabras de metal, castillos de mentiras, estrepitosidades mentales que nunca duermen.

El Diablo metía la cola, siempre. Una mentira llevó a otra y así todos terminamos casados con las vacuidades.

Monedas de cocaína tapaban la tragedia.

 

(C) Ricardo Ortiz

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