Intrigante

Los hombres ni iban ni venían callando, nunca hablando de lo diferente.

 

Un pueblo como un mausoleo que sólo estaba abierto para turistas.

 

¿Y qué se puede decir de todo esto?

 

Yo describiré lo que soy
un caer mirando a la dulce oscuridad
un dormir brillante
un dulce conocer
un dulce disfrutar de un azul libidinoso
quemante
nocturno
fosforescente.

 

 

Ricardo H. Ortiz

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