El Bosque de las Ánimas Perdidas

At the edge of the woods, at sunset.

Image by Jasmic via Flickr

 

Estábamos flotando en el Bosque de las Ánimas
cuando todo se llenó de ojos.

No nos sentíamos observados
y eso nos dio una gran confusión.

 

Surgieron cuerpos desnudos,
manos de ceniza,
tinieblas.

Escuchamos una risa hermosa,
lírica y maléfica.

 

Luego nuestros cuerpos brillaron con indecible calidez
y vimos hombres entre las sombras.

 

Tenían tatuados un ojo
(o un rostro)
entre tribales,
en su espalda.

 

¡Se nos incendiaba el sexo
cuando nuestra luz
llamaba a sus sombras azules!

 

Cuando todos gritamos juntos,
antes de unirnos,
en el Bosque de las Ánimas Perdidas
sólo habitaba el terror.

FIN.

 

(C) by Ricardo H. Ortiz

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4 thoughts on “El Bosque de las Ánimas Perdidas

  1. Ah, de nuevo esto, así cortado no parece más poema sino más pesadilla, siento que hay más tiempo para dejar que las imágenes se nutran de sombras e invadan el pensamiento.

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