Sueños cachondos

Hoy me levanté insoportablemente cachondo. Bueno, como todos los días. (¡Uy, esto es un WordPress, por Dios, lo va a leer todo el mundo!)

ME LA RASCA. Si te ofende lo que digo, salí ya mismo de acá.

La cuestión es que me levanté imaginándome cosas. Estos días un amigo mío se quedó en mi departamento (yo vivo solo), y el problema es que él es súper machote, de esos bien homofóbicos, que hablan todo el día de Dios y que van a misa todos los domingos (todo bien con eso eh!), y son súper respetuosos… Y por otro lado: YO. Totalmente diferente. Él es la plenitud espiritual, el intento de santidad… y yo la oveja negra descarriada, la lujuria, el abismo.

Somos amigos de hace mucho tiempo. Nunca me pasaron cosas con él, jamás tendría sexo. Pero el problema fue cuando nos acostamos a dormir juntos. Le había explicado que había una sola cama, matrimonial, y que no había problemas con que se quedara a dormir en esas condiciones, que a mí no me molestaba. Bueno, al menos eso creía. El tema es que no me molestó dormir con un hombre, sino dormir con una persona tan homofóbica. Me daba pena por él, pensaba que si me dormía y me daba vuelta en la cama, o buscaba su cuerpo en la noche, o nos despertábamos medio abrazados, entrelazados, o cualquier cosa iba a terminar cagándome a trompadas hasta la muerte; gritando “¡Pecador! ¡Aberración de Dios! ¡Muere, inicuo, muere!”.

Me atormenté al principio. Pensé en todas las cosas que él había luchado para mantener íntegra su castidad. Loable. Yo en su lugar tendría dos bíceps fornidos, gigantes, y unas manos que Mamma mía. Me tendrían que dar vitaminas porque estaría en un furioso onanismo eterno. Pensé en lo mal que se siente, siempre, porque estuvo con una mujer. Los otros días estuvimos hablando de sexo, nunca lo hacemos. Yo le hablé de Freud, de otros autores de psicología, le expliqué los efectos que genera una abstinencia total de sexo en los hombres, le enseñé que es la “inversión”, tan común en las escuelas técnicas, en los colegios católicos, los sacerdotes, las monjas, y todos los lugares donde las personas se ven obligadas a interrelacionarse sólo con personas de su mismo sexo. Eso, sumado a una abstinencia sexual, en determinados momento de la vida, puede volver homosexual a cualquiera.

Le dije que yo pensaba que por esa razón que él tanto odiaba él mantenía su heterosexualidad. Que su psiquis (por lo cachondo que él también es) no lo resistiría, y la homosexualidad sería lo menor que pudiera pasarle, que también se pueden declarar verdaderos trastornos. La homosexualidad no es un trastorno, ni una desviación, claro; pero sí lo son las sexopatías. Le di mi opinión acerca de llegar virgen al casamiento, me respetó. Siempre tenemos buen diálogo. Yo lo respeto mucho a él, me encanta cómo es, es un tipazo, pero le dije que lo que más me molestaba es que no tolero a las personas que no se plantean nunca cómo son las cosas, y agachan la cabeza, obedeciendo a rajatablas cosas que ni siquiera saben por qué son así. Le hablé de lo relativamente sano que me parecía acerca de las prácticas que se celebraban antes, entre varones, de eso que los padres cuando sus hijos cumplían los dieciocho años (y ya eran hombres), eran llevados a un cabaret para que debutaran con una mujer. “¿Por qué te creés que en una sociedad católica suceden estas cosas?”, le dije. No contestó.

Yo sé que él sabía la respuesta y la negaba. Nuestro pueblo es extremadamente conservador, y de dónde él viene es peor, es un pueblo más chico. Y estas prácticas son muy comunes entre varones. No sólo para celebrar la hombría de un hijo, o de un amigo, y que esté por primera vez con una mujer, que se sienta hombre… También esas cosas suceden porque vivimos en una sociedad homofóbica, porque obligan a una persona a que tenga sexo por dinero, exponiéndolo a todas las enfermedades de transmisión sexual, y esto sí que está moralmente aceptado. Como recurrir a las prostitutas en las despedidas de soltero. Como usar preservativos con las prostitutas para no contagiarse el HIV…

Hablamos del cabaret, de todos los riesgos que implica acumular innecesariamente energía psicosexual, de los riesgos, hasta le hablé de las costumbres de los gitanos. Conclusión: lo hice pensar.

 

Nunca hemos hablado de nuestra sexualidad, abiertamente. Yo tengo miedo de preguntarle y también tengo miedo que él pregunte. Así, que después de sus gestos exacerbados y de sus ojos gigantes, nos fuimos a dormir. Estuve a punto de contarle varias cosas. Pero pensé: “Mejor no…”, y por el momento me parece que fue lo más sabio.

Nos acostamos. Apagamos la luz. La timidez, siempre, la vergüenza del cuerpo. Lo vi molesto por tener que dormir en la misma cama con un hombre. Yo pensaba en su homofobia, y le pedí hasta los santos no darme vuelta en la noche y tocarlo.

Encima todas las mañanas me levanto con unas erecciones muy fuertes. Tengo veintisiete años y parece que mi cuerpo se olvida constantemente que no estoy en la adolescencia. ¿Qué iba a hacer si al abrazo se le sumaba eso? O peor aún: ¿qué iba a ser para la sanidad mental de mi mejor amigo despertarse tocando a otro hombre, y que los dos estuvieran desnudos?

Se me ocurrieron miles de pensamientos. Algunos graciosos, otros obscenos. Y siempre el silencio.

Los dos queríamos seguir hablando, pero callamos.

A mí me costó mucho dormirme. Después de todo, tenía alguien en mi cama y era la primera vez que dormíamos juntos. Pasa por una cuestión de confianza, y también de sexo. Uno nunca se hace planteos sexuales con sus amigos, se los reprime, se los niega. Es sano, es normal (maldita palabra).

Pero también es normal que la imaginación vuele y se torne tempestuosa, originando imágenes visuales y táctiles que ni alcoholizado me atrevería a contar.

 

 

(C), de Ricardo H. Ortiz
PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE TEXTO EN CUALQUIER SITIO SIN LA AUTORIZACIÓN EXPRESA DEL AUTOR. Sólo está permitido compartir por Twitter y Facebook. Derechos de autor registrados, no plagiar. EL PLAGIO ES DELITO.
Safe Creative #1011267939544

Anuncios

One thought on “Sueños cachondos

  1. Pingback: Los números de 2010 « El Sonido de los Colores del Tiempo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s